Capítulo Nº 21
La luz del sol era muy ténue en esa época del año, el invierno, una estación que tanto adoraba. Entró por la ventana y chocó contra mis párpados, haciendo que estos se abrieran lentamente... No lo ví, recordé los besos que la noche anterior me había regalado, besos fríos -frios como la nieve- pero tan necesitados por mí. Llegué a pensar, o a concluir, que no podría vivir sin él, y que seria de mi amado, cuando yo muriera. La única razón por la que quería convertirme en inmortal era para pasar el resto de mi larga vida junto a él, sin importar lo que dijera y aunque no estuviera de acuerdo conmigo.
Tomé las primeras ropas que ví, no me importaba qué llevara puesto, estaba ansiosa por verlo una vez más. Alisté las cosas dentro de la mochila y bajé saltando las escaleras, a la cocina. _____(tp) estaba sentado ahí, leyendo un periódico, algo usual. Entré dando pasos saltones por la alegría que se acumulaba dentro de mí, colgué la mochila en mi silla y le sonreí a mi padre.
--Buenos días, papá.
--Hola, _____(ts), ¿porque tanta alegría?, normalmente no deberías estarlo cuando vas al instituto.
[¡Hola!, ^^ bueno, les voy a decir algo, cuando ponga "_____(ts)",
es el sobrenombre, obviamente, como en Crepúsculo y Luna
Nueva, a Isabella le dicen Bella]
--Eh... si, a mi me gustan mucho las clases, no soy como las demás chicas.
--Eso si lo noto... --dijo, en vos vaja, y volvió la mirada al periódico.
Puse los ojos en blanco y me volví al fregadero, al lado estaban los platos, cogí una taza, la dejé en la mesa y luego fuí al frigorífico y de ahí saqué la leche, del estante cogí la lata de café y el azúcar, luego caminé delicadamente hacia la mesa, en un instante, casi se me cayeron las cosas de las manos pero en un intento rápido, logré salvar la leche. Me senté y puse la mano en el aza de la taza.
--¿Creí que habías dicho que tienes algún exámen?
--No, lo tendré la próxima semana --tomé un sorbo.
--Bueno, ¿alguna novedad en el instituto? ¿con tus amigos?
Escuché la pregunta y recordé que no había hablado con los chicos tanto como lo hacía antes de conocer a Nicholas, aunque, no los recordaba tanto, no sabía que había sido de ellos las últimas horas, días... meses. Me había vuelto tan pegada a Nicholas, a sus hermanos, y a su queridísima amiga, Maya, que había olvidado a los cinco chicos que me habían recibido con los brazos abiertos la primera vez que llegué... Pero, a Nicholas no podía compararlo con nada, no le hacía justicia, un ser tan hermoso y perfecto merecía algo más.
--Si, todo va muy bien --mentí, aunque necesitaba algo más, por suerte, mi padre creía todas las cosas que yo le decía. Tomé otro sorbo al café con leche.
_____(tp) volteó la mirada, le seguí con los ojos y ví que estaba mirando la hora en el reloj. Era algo temprano, pero aprovechaba el tiempo sobrante para encontrarme con mi novio.
Mi café con leche llenaba la mitad de la taza, tenía tomada la aza de la taza, mi mano temblaba no supe si era por el frío que sentía o por el nerviosismo.
--Tengo que irme --dije, tomando la taza.
--No recuerdo que el instituto comenzara tan temprano.
Actué rápido y contesté algo que no era para nada verdad.
--Me gusta ser una de las primeras en llegar a clase.
Frunció el seño, no muy convencido en lo que acababa de decirle, aunque, sinceramente, ni yo me creía a mi misma.
--Bueno... buena suerte.
--Gracias, adiós --tomé la mochila que colgaba de la silla y marché hasta la sala para salir de casa.
--Adiós --fué lo último que escuché de él, en un tono bajo a causa la distancia que ya llebabamos.
El clima era el que tanto me gustaba, un frío intenso y acogedor a pesar de la temperatura. Caminé hasta mi auto y abrí la puerta, lanzé la mochila hasta el otro asiento, entré y cerré la puerta. Encendí el auto y jalé la palanca, comenzó a andar... El camino entero, no pude evitar pensar en Nicholas, su cuerpo tan duro como el mármol, frió como la nieve, sus carnosos labios que me invitaban a besarlo, sus ojos color oro, que brillaban tan hermosos, su cabello rizado castaño...
Llegué, salí del auto y cogí el cargamento, me coloqué los audífonos y abrí mi libro. No lograba concentrarme al máximo. Nicholas llegará, me dije a mi misma, Nicholas va a llegar.
Mis antiguos amigos se encontraban en el auto de Jasper, conversando, yo los miraba por el rabillo del ojo. ¿Que habría sido de ellos todo este tiempo? la pregunta me invadió la mente, me sentía culpable por no haber compartido unos minutos junto a ellos, pero no me necesitaban, posiblemente ya me habian olvidado.
La camioneta de Nicholas y sus hermanos se aparcó. Por la puerta del piloto salió Kevin, por la del copiloto, salió Joseph, y por las demás, salieron Nicholas y Maya, mi queridísima amiga. A su paso, se veían extraordinariamente bien. A paso lento y calmado. El cabello de Joseph se movía al compáz del viento, los ojos de Kevin brillaban tan intensamente, Maya se veía tan hermosa como siempre, y Nicholas, su figura, sus manos, su cabello, su boca, todo era perfecto en él, yo me sentía un bicho raro en comparación con ellos, nisiquiera entendía porque Erick me había hecho mucho caso.
--Hola --mencionó, con los ojos entreabiertos, y con su voz aterciopelada y ronca.
--Hola --contesté, con la cabeza agachada, mirando su pecho.
--...¿Que has hecho? --entendí que no sabía que decir.
Miré hacia los demás estudiantes del instituto, todos nos veían.
--Todos nos estan mirando --dije, algo avergonzada.
--Siempre es así --me susurró, poniendo su mano derecha en la parte trasera de mi cabeza y haciendo que me acercara más a su pecho frío. Lentamente subí las manos hasta que llegaran a su espalda y me apreté más a él, quería sentirlo cerca de mí, ¿él se sentiría como yo, necesitandome cerca? tal vez si, pero con más fuerza, ya que mi sangre era una droga para él, como me lo dijo.
Estar junto a él era como estar con el chico más popular de una escuela, las miradas sobre ti y escuchando cotilleos acerca de nuestra relación, pero no me importaba en lo absoluto, quería tenerlo cerca y sentir su aroma tan fresco y natural, enredar mis dedos en su cabello rizado y hermoso, mirar sus ojos dorados sin sentir la tonta vergüenza que repentinamente me daba al tenerlo junto a mi, tan cerca, pero quería que se quedara así.
Tomó mi mano, sentí su piel tan dura como una roca, y fría como la lluvia de invierno. Caminamos hacia la puerta de entrada del instituto, volteé un segundo, y miré a Héster, no podía creer qué la primera persona qué había conocido aqui y la primera con la que entablé una conversación cómoda, ahora no me quería tener ni un metro cerca. Me importó mucho durante esos tiempos, ahora también, incluso más qué antes, quería que volviera a ser mi amiga, pero no sabia si lo conseguiría diciendo: "¡Hola Héster! ¿que tal si ésta noche vamos al cine?". Era lo que tenía en mente, pero con un diálogo más cuidadoso, no me daría un si por respuesta después de lo que le hice, o debo decir... después de lo que les hize.
...
¡Hola! bueno, primero que nada, muchísimas gracias por sus comentarios ^^, aunque, yo dije que subiría este capítulo si tuviera mínimo 8 comentarios, de forma sarcástica ¬¬, pero bueno u.u, haha, ¡mentira! no de forma sarcástica, pero ahora si me parece que es así xD, haha, chicas, sé que el capítulo estubo corto, pero es lo que se merecian unos 8 comentarios, comparado con el número de comentarios que tenían antes ¬¬', haha, bueno chicas, me voy, adiós, ¡cuidense muchoo!... ¡LAS KIERO!
- ¡Peace, Love, Rock and Jonas!















